Con una eucaristía marcada por la gratitud, la renovación del compromiso apostólico y el espíritu de familia salesiana, la comunidad Don Calosso celebró los 150 años de la Asociación de Salesianos Cooperadores, en comunión con las comunidades salesianas de todo el mundo, el 9 de mayo.
La celebración recordó la fundación de la asociación impulsada por San Juan Bosco el 9 de mayo de 1876, inspirada en el sueño de formar laicos comprometidos con la misión evangelizadora de la Iglesia y el acompañamiento de los jóvenes.
La comunidad destacó la figura de Mamá Margarita, reconocida como la primera Salesiana Cooperadora, por su testimonio de sencillez, fe y cercanía hacia los jóvenes más necesitados.
La eucaristía fue presidida por el padre David Albornoz, quien resaltó el dinamismo espiritual y misionero de Don Bosco. “Don Bosco tenía una dinámica de creación y de iniciativa impresionante. Él soñó a los Salesianos Cooperadores como salesianos en el mundo, desde sus trabajos, sus familias y las tareas sociales y políticas, en medio de la sociedad, anunciando el Evangelio y teniendo esta sensibilidad especial para colaborar en el Oratorio”, expresó.
El padre David relacionó en la homilía, el mensaje evangélico con los desafíos actuales de la misión salesiana, recordando que el anuncio del Evangelio muchas veces se vive en contextos de dificultad y persecución.
“Hoy estamos aquí, 150 años después, por la acción del Espíritu. La semilla ha ido creciendo de diferentes formas y ritmos, pero sigue creciendo”, afirmó, invitando a los presentes a mantener la docilidad al Espíritu Santo para continuar fortaleciendo la misión salesiana.
Asimismo, destacó el valor del Proyecto de Vida Apostólica (PVA) de los Salesianos Cooperadores como una guía concreta para vivir el carisma salesiano. “Es el camino por el cual ellos quieren desarrollar ese trayecto apostólico”, señaló.
Al profundizar en las lecturas bíblicas, reflexionó sobre la manera en que San Pablo interpretaba su vida con ojos de fe. “La vida apostólica es una fuerza que dirige la mirada hacia el Señor”, indicó, instando a la comunidad a preguntarse cuál es el llamado que Dios realiza a cada persona en la etapa actual de su vida.
“Señor Jesús, ¿a qué me llamas en este momento de mi vida y de mi historia? El eco de esa respuesta surge de mucha disponibilidad, mucha fe y mucha confianza en el Señor”, concluyó.
Las oraciones estuvieron centradas en la Iglesia, la paz mundial, las familias, los jóvenes vulnerables y las comunidades de Salesianos Cooperadores de Chile. También hubo una oración especial por los miembros fallecidos de la asociación, agradeciendo su entrega generosa y el legado dejado en las comunidades.
En la presentación de las ofrendas, junto al pan y el vino, los participantes llevaron al altar el Proyecto de Vida Apostólica, la piocha salesiana, un rosario e imágenes de Don Bosco, María Auxiliadora y Mamá Margarita, como signo de la vocación laical y del compromiso cotidiano con los jóvenes.
El momento más significativo de la celebración fue la renovación del compromiso apostólico por el aniversario número 150. La comunidad elevó una oración de acción de gracias, pidiendo fidelidad a la vocación salesiana, alegría en el servicio y cercanía hacia los jóvenes.
La celebración concluyó con la tradicional bendición solemne de María Auxiliadora y el envío a vivir una fe concreta y comprometida en medio del mundo.

